Editorial
Nunca más otro 5 de abril
El 5 de abril de 1992 se quebró el estado de derecho en el Perú. La democracia se vino abajo como un castillo de naipes; un régimen autoritario concentró todo el poder en sus manos y derrumbó la institucionalidad de nuestro país que tanto había costado reconstruir después de sucesivos golpes de Estado en el transcurso de nuestra historia.
El Congreso de la República, el Poder Judicial y otras instituciones fueron cerrados y abruptamente intervenidos por las Fuerzas Armadas, que se allanaron a la voluntad de una dictadura civil.
La prensa nacional, es decir, los principales diarios, canales de televisión y emisoras radiales, fue intervenida por el Ejército y se instauró una férrea censura, situación que felizmente duró solamente horas gracias a la enérgica reacción de los periodistas demócratas y a la presión internacional.
Cierto es que en aquel aciago momento de nuestra historia existía una situación de crisis en los poderes del Estado, pero nada justificaba el quiebre de nuestras instituciones; toda situación adversa tenía que solucionarse con los instrumentos que establece la Constitución Política.
Las consecuencias de ese gravísimo atentado contra la democracia, perpetrado hace 21 años, son de dominio público. Felizmente, hoy se viven otros tiempos; la conciencia cívica de los peruanos ha evolucionado positivamente. Somos un pueblo que ha aprendido a cultivar su memoria histórica para cerrarle el paso a todo intento de quebrar el sistema democrático que se rescató con tanto sacrificio.
La coyuntura política en el mundo y en América Latina también ha evolucionado en las últimas décadas. Cada día, dictadores y los políticos con propósitos autoritarios tienen menos espacio en la región.
Gracias al proceso de integración, bloques como Unasur, del cual el Perú es líder y presidente pro témpore, han fortalecido la democracia en el Perú; su actitud es permanentemente vigilante y nuestros países tienen capacidad de respuesta inmediata cuando peligran la institucionalidad y el estado de derecho.
En tal sentido, es pertinente y oportuno el llamado formulado por el presidente del Consejo de Ministros, Juan Jiménez Mayor, para que el recuerdo de aquellos acontecimientos nos haga reflexionar sobre el valor de la democracia para el desarrollo del país.
Tras resaltar que hace 12 años, después de una dura lucha, nuestro pueblo recuperó el estado de derecho, y que desde entonces el Perú le ha demostrado al mundo que sí es posible crecer y desarrollarse en democracia, y más aún, con políticas claras de inclusión social, respeto a los derechos humanos y responsabilidad ambiental.
"Exhorto a que construyamos un país, un país con paz, un país sereno, un país estable como el que necesitamos para el crecimiento de la economía, y, por supuesto, sacar de la pobreza a nuestra gente", manifestó el titular de la PCM.
El Tribunal Constitucional (TC) también se sumó a este llamado; su presidente, Óscar Urviola, exhortó a no olvidar que el autogolpe del 5 de abril de 1992 vulneró la democracia peruana, por lo que abogó por fortalecer las instituciones para no debilitar nuevamente el estado de derecho.
Dijo que el recuerdo y análisis de lo que ocurrió el 5 de abril de 1992 tiene que servir para ratificar que el Perú no debe volver por ningún motivo por esos cauces antidemocráticos.
"A 21 años del autogolpe del 5 de abril, el presidente del Consejo de Ministros, Juan Jiménez Mayor, hizo un llamado para que el recuerdo de aquellos acontecimientos nos haga reflexionar sobre el valor de la democracia para el desarrollo del país."
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